sábado, 26 de noviembre de 2011

Busco una enfermedad que no me acabe...




Busco una enfermedad que no me acabe

sino el dolor constante de la vida:
algo para fingir que estoy dormida
detrás de este temblor de escarcha grave.



Busco un agua cósmica que lave
la lágrima terrible que me oxida;
busco el morir distinto, y voy herida
por la pena vulgar que nadie sabe.



Y así me marcho, sonriendo a todos,
luminosa de gracia y desventura,
con el secreto horror hasta los codos;



callándome en el verso y en la prosa,
para que escriban en mi tierra dura:
esta mujer ha muerto de dichosa.

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